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Desplegado en el periódico La Jornada

Artículo en la revista Siempre!

En defensa del Banco Nacional de Comercio Exterior

22 septiembre, 2018

Por Francisco Suárez Dávila

Hay ya una propuesta formulada por el “nuevo gobierno” para desaparecer el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), integrándolo a Nacional Financiera (Nafin). Considero que México requiere un proceso de transformación, de cambios en el modelo de desarrollo, y deseo que le vaya bien al nuevo gobierno. Sin embargo, en este proceso de transición, en que se han ventilado infinidad de propuestas en muy diversos campos, debe advertirse contra claras “ocurrencias” de miembros de Morena que, sin el conocimiento de algunos temas, resultan contradictorias e incongruentes frente a los objetivos del propio modelo, con consecuencias negativas para el país, verdaderos retrocesos, y que incluso amenazan con “descarrilar” las buenas intenciones. ¡La propuesta de desaparecer Bancomext es todo lo anterior!

Regresión histórica de un gobierno “progresista” hacia una propuesta neoliberal. Bancomext fue creado por Lázaro Cárdenas en 1937 para impulsar las exportaciones de agricultores mexicanos. Es un banco nacional de desarrollo, que fue fortalecido a lo largo del tiempo. Es el único banco público o privado que nunca ha sido rescatado por fondos públicos. Es pues una muestra de la buena administración pública. Cumplió recientemente 80 años.

En octubre de 2006, de acuerdo con una Evaluación de la Estabilidad Financiera de México, el FMI formuló la recomendación: “sujeto a una clara definición de objetivo y mandato, una agencia de desarrollo debiera sustituir a Nafin y Bancomext, la promoción de las exportaciones debieran ser financiadas a través del presupuesto”. Según esta misma idea, el gobierno de Fox, a través de su secretario de Hacienda propuso desaparecer Bancomext, justamente fusionándolo con Nafin. La propuesta fue derrotada por un Punto de Acuerdo de la Comisión Permanente del Congreso el 11 de agosto de 2004, impulsada por una amplia mayoría de legisladores de izquierda y del PRI, incluyendo al suscrito como directivo de la Comisión de Hacienda, que a la letra dice: “la Comisión Permanente del Congreso de la Unión rechaza la iniciativa anunciada por el gobierno federal para fusionar o liquidar a Banco Nacional de Comercio Exterior y a Nacional Financiera por ser una resolución inadecuada, que lesiona aún más la capacidad del Estado mexicano para apoyar el desarrollo sostenido y equitativo del país”. Como no lo logró legalmente, el gobierno lo hizo por la “trastienda”, determinando que el director de Nafin fuera también el director de Bancomext. No funcionó ninguna de las dos instituciones. Sí se le quitó la función de promoción y se creó Promexico. Fue pues una clara idea neoliberal. ¿Dónde queda el compromiso público de Yeidckol Polevnsky, como presidenta de Morena, de evitar propuestas neoliberales emanadas de su gobierno? ¡Ella misma, como senadora en 2009 combatió la idea!

El sindicato de Bancomext fue el primer sindicato del sistema bancario democráticamente electo, con un sindicato progresista, de alto nivel técnico, nacionalista, que dio la batalla por su banco, y por la banca nacional. ¿Se le va a sacrificar por un gobierno progresista?

Idea anacrónica y a “contrapelo” de tendencias mundiales. Los grandes países avanzados, altamente industrializados, efectivamente ya no requieren un Banco de Desarrollo Industrial (o sea Nacional Financiera), y los han desaparecido. Pero sí preservan y fortalecen las instituciones especializadas en la promoción y el financiamiento de comercio exterior, como en el caso del Eximbank de Estados Unidos, el Export Development Corporation de Canadá, Inglaterra y los Eximbanks de Corea, Japón y China. Sin Bancomext, México ya no tendría contraparte de estas instituciones. Sin duda existe evidente dispendio en muchas áreas que debe reducirse, pero es una “austeridad” mal entendida, que para ahorrar unos pocos pesos se comprimen funciones esenciales del Estado mexicano. No se entiende que Bancomext es una Institución “autofinanciable”. Más bien, lo que procede es que se le reintegre Promexico. Las utilidades del banco alcanzan para financiar la promoción. Al desaparecer Promexico sí se cancelaría una partida presupuestal y habría ahorro efectivo. Por ello, en 1986 se decidió integrar el Instituto Mexicano de Comercio Exterior al Banco para así formar el necesario binomio promoción-financiamiento.

Gran ignorancia de las funciones de la Banca de Desarrollo. El argumento “austerocrático” es que duplican actividades en Nafinsa, por ello se justifica el ahorro. La política comercial y la política industrial, aunque complementarias, como todas las actividades que promueve el desarrollo, son dos cosas distintas. Es pues una falacia decir que se eliminan duplicaciones. Es evidente que hay empresas que exportan, importan y también producen para el mercado doméstico, pero son funciones diferentes, mercado de destinos diferentes, especialistas diferentes. Lo que unos llaman duplicación, para otros es competencia, abrir opciones. El gigantismo es ineficaz. Es un absurdo crear grandes instituciones que “hacen de todo y nada”, y son altamente ineficaces. Impulsar el desarrollo económico requiere apoyar la diversificación de exportación e importaciones, el turismo, la conectividad, apoyo a empresas mexicanas con presencia en el exterior, todas son actividades de tiempo completo, de carácter muy especializado que realiza Bancomext.

Los bancos de desarrollo son uno de los más importantes instrumentos de la política de desarrollo para los países emergentes que buscan acelerar el crecimiento. Los chinos lo llaman: bancos de política sectorial (policy banks). Tienen cinco, tantos cuantas políticas sectoriales prioritarias quieren impulsar (comercio, industria, infraestructura, vivienda, agricultura), como México.

Los organismos internacionales, empresas trasnacionales y bancos extranjeros, que dominan el sector financiero, y sus “ideólogos” quieren desaparecer la banca del Estado o disminuirla a su mínima expresión. Esta banca es tanto más que necesaria cuanto que el sistema bancario se extranjerizó. Esta banca oligopólica cobra tasas y comisiones leoninas, privilegia el consumo y el corto plazo. Qué bien que haya bancos de desarrollo del Estado que “compitan” en costo y sobre todo plazo, y atiendan diversos sectores productivos, que no atiende suficientemente esta banca privada. Como cuando México creció al 6 por ciento anual durante 40 años aprovechando precisamente este instrumento.

Ahora nuestra banca de desarrollo es la del subdesarrollo. Representa una parte ínfima de crédito, 4 por ciento del PIB, da solo 17 por ciento del total del crédito bancario. Necesita reforzarse, no compactarse.

¡Institución Nacional de reconocido prestigio! El banco, después de haber sobrevivido, ha adquirido renovado prestigio internacional: fue declarado Banco de Desarrollo del año por la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras; también se reconoció por la Bolsa de Valores de Londres, a través de su revista World Finance, por realizar la mejor operación financiera del año, un novedoso bono de 700 millones de dólares. Sus utilidades han aumentado en 30 por ciento al año.

Todo lo anterior lo realiza con 500 empleados. ¡Difícil encontrar una institución así de eficiente! Con estas y otras ocurrencias, que profundizan las incertidumbres, y las tendencias ya manifiestas hacia la desaceleración económica, que se puede profundizar al inicio del nuevo gobierno, puede producirse una atonía o una recesión. Para evitarlo, no se puede tocar lo que sí funciona y apoya la política de desarrollo. Bancomext fue el banco que más apoyó en las crisis de 1982 y 1994, el único que mantuvo acceso al crédito externo, porque su cartera estaba en divisas (con Nafin se mezclaría todo) ¡Se puede requerir frente a las amenazas de Trump!

Esperamos que el nuevo gobierno reflexione. No queremos volver a una política neoliberal, de extrema ortodoxia, con una “austerocracia” mal entendida, al servicio de las recomendaciones de los organismos internacionales, o de la banca privada extranjera y sus ideólogos, que destruya una de las instituciones más prestigiadas del Estado mexicano, que opera eficazmente con 500 trabajadores, y que atiende un sector insuficientemente atendido, cuando requerimos diversificar exportaciones-importaciones y disminuir la dependencia con Estados Unidos. ¡Más aún si entramos a un nuevo TLCAN! ¡Esperemos se midan las consecuencias de las acciones!